Página anterior                                      Testimonio: Dori Filloy.

 

Soy Dori Filloy de Valencia. Tras haber visto el póster del día nacional de la Miastenia en el Hospital Clínico de Valencia, me gustaría dar a conocer la historia de mi madre.

 

  Mi madre, Antonia, fue acusando los síntomas muy rápidamente, perdida de fuerza en brazos y piernas, caída de párpados, no poder hablar ni tragar, etc. Le diagnosticaron la enfermedad en 1988 a los 49 años de edad, tras 2 meses ingresada y de realización de numerosas pruebas en el Hospital Clínico de Valencia. El neurólogo Dr. Palao y su esposa la Dra. Santa Fé fueron quienes dieron con la enfermedad.

 

  Tras el diagnóstico, fue remitida al hospital La Fe de Valencia donde le realizaron la timectomía por parte del neurólogo Dr. Tarazona y su equipo. La intervención se complicó debido a la anestesia general, por lo que estuvo varios días en la UCI. Posteriormente le siguieron las sesiones de plasmaféresis, realmente lo pasaba bastante mal, sobre todo porque tenía que quedarse ingresada. Casi siempre le preparaba el mismo celador, ahora no recuerdo el nombre, muy atento y agradable, mi madre le cogió mucho cariño. Yo tuve que dejar mi estudios en 3º de BUP para poder atender la casa, mi padre trabajaba, mi hermano padece una enfermedad mental, vamos que todo eran facilidades, pero lo más importante era mi madre.

 

  Había que ducharle, vestirle, incluso ayudarle a comer, todo triturado claro. Gracias al seguimiento médico por parte del Dr. García del hospital La Fe de Valencia y al tratamiento, mi madre ha llegado a tener una vida prácticamente normal, hacer la compra, cocinar, limpiar, tender, pasear, leer, hasta el punto de poder cuidar a su nieto desde que tenía 1 año, llevarlo a la guardería, etc. ahora mi hijo tiene 10 años. Hoy por hoy, mi madre tiene 70 años y nos espera prácticamente todos los días con la mesa puesta para comer, ya está pensando en la segunda nieta que viene de camino y no deja de hacer cosas, siempre ha sido una persona muy activa e inquieta algo que creo también le ha ayudado mucho a superar la Miastenia.

 

  Quiero dar las gracias al Dr. Palao, la Dra. Santa Fé, al Dr. Tarazona y al Dr. García por haber hecho que la enfermedad, haya sido más llevadera para mi madre y a todos los que la rodean. También quiero agradecer la atención y cuidados por parte de Don Aurelio, su médico de familia, que en todo momento está pendiente de mi madre, mi padre y hermano.

 

  Espero que este testimonio sea útil para aquellas personas que se les han diagnosticado Miastenia o ya la padecen y les proporcione esperanza y ganas de superar las barreras que esta enfermedad provoca.

 

Un abrazo y mucha fuerza.