Página anterior                                      Testimonio: Nidia Neila Pérez.

 

Mi nombre es Nidia Neila Pérez, tengo 25 años y  tengo miastenia desde el año 2003, me diagnosticaron en diciembre de ese año, pero los primeros síntomas los tuve a principios de abril de ese mismo año.

Desde que tuve los primeros síntomas de esta enfermedad hasta que me la diagnosticaron ya sabéis lo que pase, creo que todos o casi todos lo hemos vivido. Aparte de todo lo que tuve que pasar al principio ni mi familia me creía que me costaba hacer las cosas, pensaban que estaba exagerando.

Yo venía de pasar 8 años con hipotiroidismo y de repente de la noche a la mañana se me quito. Al año siguiente de no tomar las pastillas fue cuando empecé con los síntomas. Mi médico de cabecera me mando análisis de tiroides y después me puso la levotiroxina, pero seguía sintiéndome cansada.

La primera vez que mi familia me tomo en serio y se dieron cuenta de que no exageraba fue el día del cumpleaños de mi sobrina, el 21 de octubre del año 2003, me hermana vive en un piso (segundo sin ascensor, os podéis imaginar), cuando fui a subir las escaleras mis piernas fallaron y me caí escaleras abajo. Por suerte estaba mi familia allí y me cogieron.

A partir de ahí me empezaron a creer y fui a mi médico de cabecera para que me mandara un volante para el médico de medicina interna. Después de haber pasado todo tipo de pruebas y haber ido en silla de ruedas a cada una de ellas, me mando al neurólogo y con solo dos ejercicios se acabo mi odisea.

Tenía miastenia gravis generalizada tipo B2, es decir, afecta a todo tu cuerpo.
Ya sabéis lo que vino después, ingreso, pruebas, electromiograma y demás, eso fue en diciembre del 2003.

Me hicieron la timectomía en junio del año siguiente, después todo fue a peor.

Desde entonces hasta el día de hoy no he tenido mejoría, he tomado mestinon, corticoides, imurel, plasmaféresis y a día de hoy estoy con prograf.

Os cuento mi historia no solo por mí, sino por todos vosotros para deciros que la vida sigue y que cuesta mucho pero vale la pena. A día de hoy empiezo a notar la mejoría después de 6 años de lucha, no me he rendido ni un solo día ni lo haré. Solo decir que esta historia se la dedico a una amiga que por desgracia murió a causa de esta enfermedad y que no pudo luchar más, por ella y por muchos más sigo luchando.

ÁNIMO A TODOS.