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Dificultad para masticar y tragar.
Con algunos alimentos, a veces puedes experimentar la
sensación de que el bolo alimenticio se pega a la garganta o al esófago;
tienes que evitarlos porque representan un riesgo.
En momentos de extrema debilidad puedes tener problemas para tragar la
medicación, e incluso para tragar la propia saliva. También puede
ocurrir que alimentos sólidos, líquidos o saliva entren por el conducto
aéreo y luego pasen a los pulmones, causando tos, neumonía por
"aspiración" o infecciones respiratorias crónicas recidivantes. Si
tienes problemas para masticar y tragar que dificultan tu alimentación,
informa a tu neurólogo para que pueda considerar modificaciones en tu
tratamiento que mejoren tu fuerzas muscular y solucionen el problema. Si
te ahogas con frecuencia, o tienes problemas para tragar tu medicación o
saliva, llama a tu médico inmediatamente.
La debilidad de la musculatura orofaríngea puede provocar que alimentos
sólidos parcialmente masticados obstruyan la vía aérea, y que los
líquidos pueden salir por la nariz. Si el conducto aéreo queda bloqueado
por un trozo de comida y no se desaloja al toser, podría provocar un
cuadro de asfixia. Por esta razón, es aconsejable que los familiares
hagan un curso de primeros auxilios, que incluya instrucciones sobre
cómo y cuándo realizar la
maniobra de
Heimlich. La maniobra de Heimlich sólo se realizará cuando
confirmado que el paciente tiene un fragmento de alimento alojado en la
zona glótica y que, además de la dificultad respiratoria, no puede
hablar. Únicamente tras la confirmación de que el paciente no puede
hablar, que, utilizando el vaciado rápido de aire alojado en la cúpula
gástrica, impulsa y elimina la obstrucción respiratoria.
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