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¿Cómo se diagnostican?
Fuente:
Guía de las Enfermedades Neuromusculares. Información y Apoyo a las
Familias. ASEM, Federación Española de Enfermedades Neuromusculares. Noviembre
2008.
¿Cómo se diagnostican las ENM?
El diagnóstico de una enfermedad
neuromuscular, a veces, no es fácil. Como ya se ha visto, las ENM pueden
deberse a causas muy variadas y, en el caso de las hereditarias, a veces
es difícil identificar el gen defectuoso causante y, por tanto,
determinar la exactitud del diagnóstico.
Además, con mucha frecuencia, cuando se diagnostica una ENM, con el
tiempo, y debido a nuevos avances biomédicos, se comprueba que el
diagnóstico es incorrecto y es necesario volver a realizar las pruebas
pertinentes.
Lo primero que se tiene en cuenta a la hora de orientar el diagnóstico
de una ENM es la historia clínica. Es decir, los padres del niño
empiezan a sospechar que algo no va bien cuando ésta se cae con
frecuencia, le cuesta andar y levantarse del suelo. Una persona en la
adolescencia o en la edad adulta suele acudir a la consulta del médico
cuando empieza a notar síntomas importantes de cansancio, falta de
fuerza muscular, dificultad para subir y bajar escaleras, para
caminar...
La confirmación de estos primeros síntomas a través del examen clínico
orienta al médico de cabecera para realizar una derivación al
profesional pertinente, en este caso el neurólogo, para que lleve a cabo
las pruebas diagnósticas adecuadas que permitan confirmar o no la
presencia de una ENM.
Según sea la sospecha clínica, se utilizan unos métodos complementarios
de diagnóstico u otros, que pueden ser:
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Exámenes de laboratorio: Para
estudiar las enzimas musculares específicas: la CPK o CK que suelen
presentar una alteración en enfermedades del músculo.
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Estudio radiológico del músculo:
Es el estudio de las estructuras musculares a través de técnicas de
imagen como la ecografía, el TAC o la resonancia magnética.
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Electromiografía: Es el estudio
de la función eléctrica de las fibras musculares. Es inserta una
pequeña aguja en los músculos de brazos y piernas y se registra un
patrón característico de actividad muscular. Esta prueba es útil
para concretar el tipo de ENM.
-
Estudios de conducción nerviosa:
Miden los distintos parámetros de la función de los nervios
periféricos.
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Estudios de cuantificación sensitiva:
Permite estudiar los niveles de sensibilidad en aquellas
enfermedades que involucran los nervios periféricos.
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Biopsia muscular: Es la principal
herramienta en el diagnóstico ya que permite observar en forma
directa las alteraciones del músculo y así caracterizar el proceso.
Consiste en una pequeña incisión de la que se extrae una muestra de
músculo para analizar y observar su afectación primaria o
secundaria. Además de para el diagnóstico, se practica par
establecer un pronóstico que dependerá del grado de afectación del
músculo.
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Biopsia de nervio: Cumple la
misma función que la biopsia muscular cuando la enfermedad se
asienta en el nervio periférico.
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Test genético / de ADN o molecular:
Es la prueba que confirma definitivamente la presencia de una ENM de
base genética y resulta necesario para ensayar tratamientos
etiológicos.
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