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¿Qué es la Prednisona y como funciona?:

La prednisona es una hormona sintética, parecida al cortisol que segregan nuestras suprarrenales, pero mu-chísimo más potente. La prednisona se utiliza para tratar muchas otras enfermedades, además de los procesos autoinmunes.

El sistema inmune te protege contra las bacterias y virus extraños. Frente algunas enfermedades, el sistema inmune produce anticuerpos que se unen al agente causal y lo inactivan para una posterior eliminación. Sin embargo, en ocasiones, y por causa desconocida, el sistema inmunitario se equivoca y comienza a producir anticuerpos contra nuestro propio organismo originando una enfermedad. Nos referimos a estas enfermedades como "enfermedades autoinmunes". En parte, la prednisona actúa como un inmunosupresor y reduce la producción de anticuerpos en general. Desgraciadamente, esta reducción de la inmunidad puede favorecer la adquisición de infecciones oportunistas.

¿Cuáles son los posibles efectos adversos de la Prednisona?:

Los efectos secundarios o adversos de la prednisona no se dan en todos los pacientes y, por lo general, están directamente relacionados con la dosis y duración del tratamiento. Si aparecen, deberán ser controlados por tu médico. Si se desarrollan efectos secundarios adversos, estos persistirán, generalmente, durante todo el tratamiento. A medida que la dosis disminuya, disminuirán los efectos adversos. Algunos de éstos, no obstante, pueden perdurar incluso después de la supresión del tratamiento, durante años. Los más frecuentes son:

Insomnio y cambios de humor: La prednisona produce insomnio. Para reducir las posibilidades de padecer trastornos del sueño, se recomienda tomar la medicación por la mañana, y en dosis única. También puede producir euforia o depresión. En caso de que el enfermo padezca de antemano depresión o alteración psíquica, larvada o manifiesta, la prednisona puede producir un empeoramiento de sus síntomas psiquiátricos. Si aparece ansiedad o depresión, hay que recordar que en la miastenia están contraindicados los ansiolíticos derivados de las benzodiazepinas, los sedantes y los hipnóticos barbitúricos. Para trata la ansiedad y la depresión son muy útiles, y sin efectos adversos en el miasténico, los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (citalopram, escitalopram, fluoxetina, sertralina, venlafaxina, etc.).

Aumento del apetito e incremento de peso: La prednisona aumenta el apetito. Si comes cada vez que tengas hambre, estarás comiendo continuamente. Por tanto, sigue un programa de comidas razonable, e intenta ser disciplinado/a. Si hace falta, sigue una dieta para mantener tu peso. Si debido a tu ansiedad comes constantemente, pide a tu médico el tratamiento oportuno.

Susceptibilidad a las infecciones: La prednisona disminuye nuestras defensas frente a la infección. Si te es posible, evita el contacto con personas que padezcan enfermedades infecciosas. Comunica a tu médico si desarrollas signos de infección persistentes.

Trastornos del estómago: La prednisona puede causar irritación gastrointestinal (gastritis, ardor o úlcera). Ingiere la prednisona con las comidas o con un vaso de leche, no la tomes con el estómago vacío. Es recomendable asociar un antiácido a la prednisona durante todo el tratamiento.

Retención de líquidos: La prednisona puede causar retención de líquidos y un aumento de tu volumen corporal. Este aumento de líquido es secundario a la retención de sodio. Una dieta restringida en sal y rica en potasio puede evitarlo. Tu médico controlará este proceso.

Hipertensión: La prednisona puede producir un aumento de la presión arterial que deberá ser vigilada y, en caso de aparecer hipertensión, tratada por tu médico.

Cambios en la piel: La prednisona puede producir cambios en tu piel: acné, aumento del vello, equimosis cutánea a mínimos traumas, retraso en la cicatrización de heridas, etc. La reducción de la dosis de medicación suele mejorar estos efectos adversos.

Cambio de apariencia física: Estos cambios pueden incluir: hinchazón de la cara (cara de luna llena), de la parte posterior del cuello (lomo de búfalo), edema en los tobillos, adelgazamiento de la piel o aparición de estrías cutáneas.

Osteoporosis: La prednisona puede producir pérdida de calcio en la masa ósea, secundaria al aumento de la eliminación del calcio, favoreciendo el riesgo de fracturas espontáneas o con mínimos traumas. Las fracturas más frecuentes son las de cadera y, en especial, los aplastamientos vertebrales. Esto ocurre, generalmente, después de tomar prednisona durante largos períodos de tiempo. Se recomienda aumentar la cantidad de alimentos ricos en calcio, y tomar un suplemento de calcio y vitamina D; de esta manera se evitarán fracturas patológicas.

Cataratas y empeoramiento del glaucoma: Se pueden desarrollar cataratas o glaucoma con el uso prolongado de prednisona. Estas patologías pueden ser controladas y tratadas con periódicas revisiones oftalmológicas.

Alteraciones en el crecimiento del pelo: La prednisona puede causar un oscurecimiento del pelo, y/o aumento del crecimiento del vello corporal (hipertricosis). Dichas alteraciones desaparecen cuando de disminuye la dosis o se interrumpe el tratamiento.

Hiperglucemia o diabetes: (azúcar elevado en sangre). La prednisona puede aumentar la cantidad de azúcar en la sangre. Mediante análisis periódicos tu médico puede controlar la intolerancia a la glucosa, o la diabetes secundaria al tratamiento. En ocasiones, sólo con modificaciones en la dieta alimenticia y control del peso se puede normalizar esta elevación de la glucosa en sangre; en otras, es preciso la asociación de antidiabéticos orales y, en un reducido número de casos puede ser necesaria la administración de insulina subcutánea.